Calidad aire

La calidad del aire, un arma fundamental para la productividad

Diferentes estudios evidencian que una política de mejora en la gestión del aire y la ventilación en los espacios de trabajo supone un ahorro en coste en Recursos Humanos y crea empleados más satisfechos y comprometidos con su puesto de trabajo.

 

Cuando los niveles de ventilación de los edificios son idóneos se reduce la transmisión de enfermedades infecciosas entre los trabajadores y se evita el síndrome conocido como ‘edificio enfermo’, culpable de una serie de síntomas relacionados con la salud, que experimentan los empleados de ciertas edificaciones con cualidades adversas, como la mala ventilación. Por tanto, podemos relacionar directamente la calidad del aire con la salud y por tanto con la productividad del trabajador.

 

Además, la mejor calidad en el aire conlleva un mayor rendimiento a la hora de tomar decisiones estratégicas y plantear soluciones ante diferentes situaciones de crisis; es decir, justo las habilidades necesarias para ser productivos en la economía del conocimiento.

 

Los nuevos sistemas de ventilación ahorran costes en las empresas de forma directa, a través de la eficiencia energética, pero también de forma indirecta a través del aumento de la productividad como beneficio potencial para la salud.