Pausas productividad

¿De verdad las pausas activas ayudan a mi productividad?

Las largas jornadas laborales en la misma postura y cumpliendo con la misma tarea puede traer problemas de salud a medio y largo plazo a los trabajadores. Dolores físicos en las manos o en la espalda, contracturas, tensión en el cuello, dolor de cabeza… Son solo algunos de los ejemplos que podemos evitar si cada día incluimos en nuestra rutina un par de pausas activas.

Llamamos pausa activa a los momentos de la jornada laboral en los que nos separamos por unos minutos de la pantalla y nos dedicamos a hacer ejercicios de movilidad o estiramientos, ya sean de tonificación o aeróbicos de baja intensidad. Tras ellos, podemos continuar con nuestras tareas sin sentir fatiga o cansancio.

Al contrario de lo que se creía históricamente, además de sus beneficios físicos, se ha demostrado que las pausas activas también ayudan a desarrollar la creatividad en momentos de agobio y a mejorar la actitud de los trabajadores, quienes disfrutan de unos minutos para evadirse de los problemas derivados del día a día laboral, tal y como reconocen la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Estos mismos organismos proponen que cada dos o tres horas laborales la plantilla se tome unos 10 minutos para subir y bajar escaleras, ejercitar la respiración, masajearse el cuello y los hombros o estirar las articulaciones, entre otras ideas.

 

¡Encuentra tu técnica y rompe con la rutina 15 minutos durante tu jornada!